Esta mañana me tomé un té y miré por la ventana.

Era un día muy hermoso aquí en Madrid.

Y la soledad de las calles trajo a mi mente tantos recuerdos.

Algunos felices de mi infancia y otros un poco más difíciles.

Uno de esos momentos que siempre estará marcado en mí fue el fallecimiento de mi madre.

Para mí, se fue muy temprano en mi vida.

Y cuando eso sucedió todo mi mundo se derrumbó.

Es de esas etapas de la vida que te marcan para siempre, donde un olor, una voz, una canción o una mañana hace que vuelvas a revivirlo con la misma intensidad.

La muerte de mi madre despertó en mí muchos temores.

Me dejó devastada, porque mi madre era mi pilar, mi fuerza.

Así que me preguntaba cómo podía seguir…

No fue fácil descubrirlo.

Sin embargo, lo pude lograr gracias a muchas herramientas, a la ayuda de libros, de mentores y a la fe en Dios o en una Fuerza Superior que gobierna nuestras vidas.

De esta manera, seguí adelante y conseguí liberarme del dolor.

Fue un duelo que me enseñó tanto.

A partir de ese acontecimiento, estoy convencida de que cada proceso que vivimos viene a darnos una enseñanza.

Es como si recibiéramos un poder que no sabíamos que podíamos tener.

No sé si te ha pasado algo igual, pero considero que es como si murieras y volvieras a nacer.

 

Nacer de nuevo, todavía con más fuerza

Sí, nacer de nuevo…

Y no lo digo de una manera poética, aunque pudiera sonar así.

Realmente, cuando caes tan abajo, sientes que levantarte es como si nacieras de nuevo.

Te enfrentas a nuevas realidades y debes adaptarte a un mundo distinto, donde ya nunca nada será igual.

Entonces, tienes 2 caminos:

  • Resistirte y no utilizar el poder que has recibido.
  • O levantarte y tomar con más fuerza las riendas de tu vida.

Decidí hacer lo segundo y fue lo mejor.

Entendí que la vida es fugaz, así que hay que hacer que cada día y cada minuto cuenten.

Debía honrar la vida de mi madre y hacerla sentir orgullosa, así que comprendí que optar por mi felicidad es hacer que ella también lo sea.

 

El tema de las elecciones es para un artículo completo.

Pero el punto es tomar los retos o las adversidades de la vida como puentes que te llevan a esos lugares a los que tal vez nunca irías por voluntad propia.

Sin embargo, es allí donde obtienes los más grandes aprendizajes.

No sé si estás atravesando algo similar o si estás en un momento de tu vida donde sientes que necesitas esa fuerza para continuar, si es así, espero que este correo te dé ese pequeño impulso.

 

Porque todo pasa.

Además, me gustaría decirte que no estás sola, hay muchas personas que transitan por situaciones similares. Te invito a ser parte de nuestra comunidad de CLUB MIL, aquí yo te acompañaré como tu mentora para lograr esos propósitos que ahora ves casi imposibles.

Gracias por permitirme ser parte de tu proceso.

Ahora es tu turno, si te gustaría compartir conmigo cuál crees que ha sido el mayor reto que has tenido que superar en tu camino, me encantará conocerte más.

Recuerda, compartir las dificultades también es una terapia maravillosa que nos ayuda a soltar y ver nuevas oportunidades.

Espero tu mensaje en los comentarios.